lunes, 9 de octubre de 2017

Generación pansexual: el sexo es todos con todos

María Florencia Pérez/El Clarín
https://www.clarin.com/viva/generacion-pansexual-sexo_0_HkjsA6G3Z.html
Fotografía: Egor Demidov
La generación que nació con Internet y conoce desde siempre las apps de citas y el sexting (sex + texting) por Whatsapp tiene más información sobre sexualidad que nunca. Y muchos menos prejuicios. Escépticos sobre las convenciones heterosexuales y monogámicas, asumen que su deseo es volátil y mutable. Detestan las etiquetas y transgreden algunos tabúes. Cuestionan los estereotipos de género: ellas toman la delantera en materia de seducción y rechazan de lleno los esquemas machistas. Muchos incluso desestiman las categorías binarias de varón y mujer y prefieren identidades menos rotundas como la de pansexual, que identifica a quienes sienten atracción romántica o sexual centrada en las cualidades de una determinada persona más que en su género.

Fotografía: Egor Demidov
Bicuriosos, heteroflexibles, andróginos, queers e incluso asexuales, son algunas de las formas en que se definen cada vez más millennials que celebran la libertad y la diversidad sexual. La defensa de la autopercepción de género se hace oír cada vez a edades más tempranas en un universo ultra segmentado que la mayoría de los adultos desconoce.
“Yo elijo cómo y con quién.” “Si me gusta un chico, voy al frente y me saco la duda de qué le pasa a él conmigo. Jamás me siento inhibida si me atrae alguien, y no me voy quedar esperando la carroza como hacían antes las mujeres. Sé que cuando actúo así, los varones pierden el control de la situación. Algunos se ponen incómodos. Es que me dan rechazo los machistas que sienten que te levantan porque son lo más grande que hay. Me gusta que quede claro que la que elige cómo y con quién, soy yo. En una noche puedo encarar a varios, o a nadie. Hay que creérsela más, es como un juego. No tengo prejuicios con el sexo ocasional, ni problema en ser la que compre los preservativos. Y tampoco creo que ahora tengamos más sexo que antes. Tal vez son más habituales las relaciones sin compromiso, pero antes se ponían de novios y se metían los cuernos. Hacían las mismas cosas. Hoy simplemente es más honesto todo.” (Agostina, estudiante de psicología y artes escénicas, 20 años).
Fotografía: Egor Demidov
En plena era de debate de cuestiones de género, el deseo femenino empieza a cobrar protagonismo. “Las mujeres tienen mayor autonomía y están deviniendo en sujetos de placer. Las más jóvenes tienen una actitud más activa, entienden que tienen que tramitar el encontrar pareja o encausar el deseo erótico que tienen con alguien. Se fueron corriendo muchos roles con los que se estructuraba la sexualidad a mediados del siglo XX. Hoy hay búsquedas distintas”, aporta Mariana Palumbo, socióloga especializada en temas de sexualidad y género.
Esta nueva dinámica impacta en el sexo opuesto: “Un setenta por ciento de mis pacientes son varones de entre 20 y 30 años con problemas en su performance sexual”, comenta Viviana Caruso, psicóloga y sexóloga, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Y agrega: “Viven el encuentro sexual con mucha ansiedad y se llenan de dudas en cuanto a cómo van a rendir. El encuentro con esta mujer libre y dueña de su placer y sexualidad les representa un verdadero desafío”.
Fotografía: Egor Demidov
“Me gustan hombres y mujeres.” “Ahora estoy saliendo con un chico, pero en paralelo tengo historias con mujeres. Estoy con chicas desde los 17 años. Soy libre y nunca me angustié por sentirme de esta manera, siempre lo viví con mucha naturalidad. Mi familia piensa que el pibe con el que salgo es mi novio. Es una antigüedad ese concepto. En mi relación actual no hay exclusividad. Soy muy descreída de la supuesta perfección de la pareja heterosexual monogámica. Yo puedo estar muy bien con alguien, pero eso no significa que me dejen de atraer otras personas y no veo por qué tendría que dejar pasar oportunidades de disfrutar. Mi relación con este chico es abierta, así que tengo encuentros sexuales con mujeres que tomo como una diversión. A mis amigas, creo que al menos un beso les di a todas, y con algunas hubo sexo también. Muchos juzgarían mi conducta como bisexual pero yo odio las etiquetas, no me gusta que me clasifiquen. Esto lo comparto con amigos o gente de mi edad. Ya asumí que los adultos no entienden esta forma de vivir.”(Saraí, estudiante de psicología, 21 años) La cantante Miley Cyrus y la actriz Kristen Stewart son algunas de las millennials famosas que declararon sentirse atraídas por hombres y mujeres por igual. Y el último estudio realizado por la General Social Survey de Estados Unidos determinó que en los últimos ocho años en ese país creció más de un ciento por ciento la cantidad de mujeres de 18 a 35 que se reconocen como bisexuales. Para Maximiliano Marentes, sociólogo y becario doctoral de Conicet, “esta tendencia es más frecuente en ellas porque sigue operando una masculinidad hegemónica que no se permite experimentar con otros varones”. También subraya que hay un sesgo de clase: es más frecuente en chicas de poblaciones urbanas, de clase media y media alta. Otro rasgo generacional es el rechazo a las categorías sexuales tradicionalmente conocidas. Los millennials asumen que el deseo está en permanente mutación, detestan rótulos como gay o bisexual, prefieren hablar de hetero-flexibilidad o bi-curiosidad.
Fotografía: Egor Demidov
“Ni chicos, ni chicas, personas.” “Soy artista y muchas veces salgo a escena vestido de mujer. En la calle uso un look más ambiguo. Si me tuviera que clasificar la etiqueta ‘puto’ tiene mucho que ver con cómo actúo en la vida, pero no necesariamente con mi sexualidad. No es que me atraen chicos o chicas, me atraen ciertas personas. Me considero un machista en deconstrucción y vivo mi sexualidad de una forma que para la mayoría es desconcertante. Mis amigos ya están acostumbrados: a veces voy a jugar al fútbol con los labios y las uñas pintadas. Para mis padres fue un poco incómodo cuando empecé a salir así vestido a la calle, pero flashean un poco con que soy artista y que en mi ámbito está más permitido. Incluso en mi propia generación hay muchos prejuicios, los que viven con más libertad son los de menos de veinte años. Mucha gente de mi edad todavía tiene un lenguaje muy machista, de cancha. He vivido escenas violentas en espacios públicos por la homofobia que todavía hay en nuestra sociedad. Cuesta mucho que la gente entienda que existen otras formas de vivir la sexualidad.” (Nahuel, músico, 26 años) En el espíritu de toda generación está la ruptura de los cánones de sus predecesores. El desafío al tradicional sistema de género binario hombre-mujer es una de las banderas que levantan algunos de estos jóvenes que inscriben en sus cuerpos una auténtica declaración política. “Cuando el género no se define biológicamente sino como un sentir que puede manifestarse en la vestimenta, en la expresión, en la forma de describirse o en la neutralidad absoluta puede fluir y migrar. Gracias a la enorme cantidad de información que encuentran en las redes y la aparición de celebridades con género fluidos, los millennials se sienten mucho más cómodos al momento de expresar su género. Los cambios pueden ser transitorios o permanentes e ir modificando su orientación o preferencia sexual”, explica la sexóloga Viviana Caruso.
Fotografía: Egor Demidov
“No siento deseo por nadie.” “Me divierte maquillarme, usar la ropa de mi abuela, imitar los looks de Beyoncé o hacerme la diva. Cuando hablo de mí, o posteo algo sobre mí mismo, alterno entre el género masculino y femenino, ninguno me identifica totalmente y también es una forma de quitarle importancia al tema. Vivo en el conurbano y todo es muy violento cuando salgo con pollera o maquillaje, hay mucho patoteo, siento el desprecio. Incluso noto que hay gente que hasta me tiene miedo. Por eso hay etapas en que me recluyo. Cuando me preguntan digo que soy gay, pero en realidad hoy me considero asexual. Puedo apreciar la belleza de las personas, pero no siento deseo por nadie. En mi infancia era hiper hétero, después estuve con muchos chabones y ahora, nada. No soy sectario, ni juzgo a los que tienen otras elecciones, los sentimientos son más complejos de lo que se cree. A la gente asexual que no se quiere conectar con alguien amorosamente, se le dice ‘frígida’ o ‘histérica’. Y no está mal no tener ganas de coger. Para mí la sexualidad es transitoria porque se va modificando con el tiempo.” (Nehuén, actor, 20 años) En una sociedad hipersexualizada, en que se transmiten imperativos de rendimiento y patrones de conducta predeterminados, autodefinirse como asexual puede ser la declaración más transgresora de todas. “Personas con un limitado o nulo deseo sexual han existido siempre, la diferencia es que ahora se constató que la asexualidad existe. Hay un estudio que confirma que el 1% de los británicos no siente atracción sexual hacia ninguna persona. Y esto no es un trastorno, no se trata de ninguna manera”, aclara la sexóloga Viviana Caruso. Entre quienes experimentan ausencia de impulsos sexuales, están los que sienten atracción romántica, pero no sexual, y los que no sienten ninguna de las dos.
Fotografía: Egor Demidov
Heterorromanticoshomorromanticos o birrománticos, así se definen algunas personas asexuales según hacia quien se sienten atraídos. Una segmentación insospechada para generaciones anteriores. Es que es sabido que la era de los millennials es también la de la información, que les permite vivir con más libertad y autoconocimiento. Se trata de una ventaja comparativa invalorable. La estigmatización por parte de una sociedad que tarda mucho más que ellos en digerir los cambios será un desafío pendiente para sus sucesores: los menores de 18 años que forman parte de la flamante generación de los centennials.
Fotografía: Egor Demidov

viernes, 6 de octubre de 2017

Iniciativas que están empoderando la sexualidad y el placer femeninos

Patricia Sulbarán Lovera/BBC Mundo
http://www.bbc.com/mundo/noticias-41457433
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
La investigadora estadounidense Emily Nagoski estaba calificando unos exámenes finales de su clase de sexualidad femenina cuando comenzó a notar algo que la hizo llorar.

Nagoski les había pedido a sus estudiantes universitarias que escribieran una cosa importante que habían aprendido en todo el curso semestral.

"Pensé que responderían términos científicos que les había enseñado. Pero no; más de la mitad de ellas, en una clase de 187, dijeron: 'Aprendí que soy normal, aprendí que porque sea diferente de otras mujeres, eso no significa que hay algo malo en mí'".

"Estaba sentada en mi escritorio, poniendo las calificaciones con lágrimas en los ojos", le dice la académica a BBC Mundo.

Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Fue en ese momento que Nagoski decidió escribir un libro llamado Come as you are ("Ven tal como eres", en español), que en 2015 entró en la prestigiosa lista de los libros mejor vendidos del diario The New York Times.

La autora, quien estudió sexualidad humana en la Universidad de Indiana (EE.UU.), dice que a través de las respuestas de sus alumnas, notó que la información que más se difunde sobre la sexualidad de la mujer está "basada en la moralidad, no está estudiada científicamente o tiene el fin de establecer un ideal sexual".
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
En el libro, Nagoski reúne decenas de testimonios de mujeres que compartieron con ella sus inquietudes acerca de su sexualidad. Además, la autora presenta evidencias y teorías científicas recientes que exploran la complejidad del asunto.
Lo mismo están haciendo otros investigadores y especialistas médicos, dedicados a nutrir plataformas amenas e informativas que poco o nada tienen que ver con los consejos sobre sexo que aparecen en las revistas de moda y celebridades.
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Son proyectos que, con sustento científico pero sin un denso lenguaje académico, están planteando opciones para que las mujeres se empoderen a través de su disfrute sexual.
Y están estableciendo puentes para que sean ellas mismas las que conversen sobre el tema.
Explícito y metódico
Una mujer sonríe a la cámara y explica su método más efectivo para alcanzar un  orgasmo mediante la masturbación.
En otra toma, aparece ella misma haciendo una demostración de su técnica. El video parece mucho más un tutorial que una escena de pornografía.
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Este y otros videos protagonizados por mujeres de diferentes edades, razas y cuerpos forman parte del proyecto web OMGYes, lanzado en diciembre de 2015 por Lydia Daniller y Rob Perkins, pero que alcanzó la fama en 2016 cuando la actriz Emma Watson lo recomendó públicamente.
Katie Sherwin, quien trabaja en el equipo de 20 personas de la web con sede en California (EE.UU.), le dice a BBC Mundo que el contenido es explícito con el fin de "transmitir estas técnicas íntimas de manera práctica y directa".
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Para elaborar la página web, llevaron a cabo más de mil entrevistas en profundidad con mujeres. Y luego desarrollaron un estudio a escala nacional con otras más de mil mujeres y en colaboración con la Universidad de Indiana y el Instituto Kinsey, ambos de EE.UU.
Sherwin explica que cuando analizaron toda la data, identificaron patrones que se repetían. A partir de allí, crearon 12 "métodos clave" que sirven de guía para alcanzar mayor placer sexual.
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Para los creadores de OMGYes, había una preocupación por la forma en que se ha representado culturalmente el placer sexual tanto de las mujeres como de los hombres.
"En las películas de Hollywood ves cómo no existe una comunicación. Nadie da instrucciones; es como si el hombre o la mujer supieran de inmediato cómo alcanzar el orgasmo y además lo hacen al mismo tiempo y en pocos minutos", dice Sherwin.
Sin embargo, señalan tanto Sherwin como la autora Emily Nagoski, una serie de estudios científicos ha encontrado que la respuesta sexual de hombres y mujeres es diferente, cada una en su complejidad.
Otro de los enfoques de ambas iniciativas es que la mujer, a través de la exploración íntima y la información, entienda en primer lugar su sexualidad, para así poder comunicarla.
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Sherwin señala que en la web de OMGYes hay un capítulo llamado "Signaling" ("apuntar", en español) que enseña sobre cómo establecer una retroalimentación verbal con la pareja sobre el sexo y el placer.
Por ejemplo, dice Sherwin, buscan desmontar la percepción a menudo generalizada de que un orgasmo en una pareja heterosexual sólo es posible mediante la penetración. Y que hay varias formas de sentir placer.
"La idea es ayudar a la mujer a que no se sienta presionada. Que disfrute nada más y, si llega al orgasmo o no, da lo mismo", dice Sherwin.
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Conectar con el cuerpo
La andróloga venezolana María Fernanda Peraza, quien vive en Barcelona, creó una plataforma web sobre mujeres y sexualidad tras ver que sus pacientes se sentían incómodas con su cuerpo.
"A mi consulta llegaban mujeres de 60 años que nunca se habían visto sus genitales", le dice a BBC Mundo.
La especialista señala que no le sorprende que esto pase, pues "a las mujeres nos han habituado socialmente a que escondamos esa parte de nosotras o nos sintamos avergonzadas".
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
Por eso hace un año y medio lanzó la web GetMine Healthy Pleasure, con contenido enteramente en español.
En el sitio se puede descargar una guía sobre el orgasmo que escribió la propia Peraza y una serie de artículos que abordan la sexualidad como una parte clave de la salud mental y física.
"El orgasmo y otras formas de placer deben ser responsabilidad de la propia mujer, que mientras tenga más información, tendrá más poder para sentirse bien", dice Peraza.
La experta dice haber notado, además, que la información disponible en línea suele "satanizar, hipersexualizar o brindar instrucciones médicas de salud sexual".
Fotografía: Dejana Belledujourstyling
"O nos hacen ver el sexo como algo negativo o nos dan supuestos consejos para tener un desempeño magnífico que no se ajustan a la realidad", acota.
Enviar un mensaje de "tranquila, eres normal", es lo que procuran hacer los expertos detrás de estas tres iniciativas.
Desde que se publicó su libro, la autora Emily Nagoski cambió las aulas por salas de conferencia y librerías desde donde ha notado con entusiasmo un deseo de compartir experiencias de parte de las mujeres que van a escucharla.
"Me encanta que sean más las que quieran hablar sobre su sexualidad", dice. "Es reconocer que todos somos diferentes y que podemos aprender el uno del otro".
Este artículo forma parte de la temporada de 100 Mujeres #100Women que organiza la BBC durante el mes de octubre.
Fotografía: Dejana Belledujourstyling

jueves, 28 de septiembre de 2017

El erotismo en la penumbra

Fernando Fernández
https://www.kienyke.com/kien-escribe/el-erotismo-en-la-penumbra-2

Fotografía: Aleksei Trifonov

Cuesta entender la sexofobia que aún persiste en nuestro mundo, dizque postmoderno; sofoca observar la hipocresía de quienes se consideran y fungen de adalides de una moralidad inventada que torna alrededor de la inhibición de la sexualidad así como de cualquiera de sus manifestaciones. Ha habido, sin embargo, algunos avances tolerantes –probablemente más por evolución inercial de las costumbres que por convicción deliberada– que hacen más fácil hoy en día procurarse dichas eróticas más libres, sin que ello cueste como antaño ostracismo, prisión o la vida misma. No obstante, las manifestaciones eróticas cuando éstas se presentan a la luz pública son vistas con cierta reserva y tachadas de indecentes y desordenadas, de atentados al pudor y a la salubridad mental pública. Incitaciones claras a mantener en ocultamiento la actividad sexual, o cualquier acción que se le aparente, sea ésta de índole lingüística, visual o escrita, porque en el fondo esta actividad humana sigue siendo sospechosa, reprobada, confinada a la soledad de las alcobas y a la clandestinidad. Curioso, es algo que se entiende como necesario, porque las pulsiones humanas fruto del caldo genético y de la actividad brownianay química neuronal lo gritan y lo exigen y no logran ser acalladas por la mojigatería generalizada. Actores sexuales somos todos en la oscuridad por tanto, y a regañadientes del puritanismo ambiente que increpa insanidad.


Fotografía: Aleksei Trifonov
¿De dónde y cómo hemos podido llegar a este exabrupto? ¿Por qué otro tipo de necesidades humanas no han sido estigmatizadas de la misma manera? Por ejemplo, el comer, el alimentarse, no conoce este grado de veto, y ni siquiera es mal visto, por el contrario la ausencia del acto es tratado con consideración; no es políticamente correcto ver morir gente de hambre pero, a contrario, no hay conmiseración para quien se ahoga de deseos sexuales insatisfechos, muriendo de esa hambruna que también carcome cuerpos y mentes. La actividad alimenticia se ejerce a la luz pública sin que ello cree desconcierto o pudores, y para el acto se utilizan órganos corporales: manos, boca, lengua, estómago, etc. Vaya singularidad, casi los mismos órganos utilizados en un acto sexual solitario o aparejado.
Fotografía: Aleksei Trifonov
La clave, sin duda, de este patrón de comportamiento que es a todas luces de índole cultural, se deriva de las normas religiosas heredadas y aún imperantes; en el caso nuestro, del judeo-cristianismo que nos ha tenido gobernados y adormilados por más de 2000 años; que ha castrado y reducido nuestra capacidad erótico-amatoria, y confinado nuestra pulsión sexual a oscuridades en donde se respira pecado y olores azufrados. Y día a día la religión sigue haciendo su lento pero efectivo camino: obstaculizar la libertad de ejercer nuestro erotismo, cualquiera que sea, sin ninguna culpabilidad y de manera natural, al igual que el acto alimenticio que mencionábamos anteriormente.

Fotografía: Aleksei Trifonov
Dejar visibles o poner en evidencia nuestros órganos sexuales es considerado como algo molesto, obsceno, perverso, sucio; el nudismo es aún incipiente práctica y hace parte del exotismo noticioso y no es una práctica habitual por las mismas razones; no lo es así con nuestras bocas, manos, lenguas, dedos que paradójicamente también son apéndices amatorios, ya lo hemos señalado. Y entonces cada cual, no pudiendo, como es natural, privarse de ejercer su sexualidad, lo hace en una intimidad que no “moleste” a los demás y sin que contravenga a esa pseudomoralidad y a las normas preestablecidas de rectitud.

Fotografía: Aleksei Trifonov
Como si nuestros deseos carnales, aquellos que nos dictan las hormonas y los genitales tuvieran que ser frenados y hasta sentirnos avergonzados de ellos; que haya que confinarlos y colocarlos a buen recaudo, enfriarlos para que éstos, tan humanos, no ofendan a las deidades asexuadas ni a sus célibes delegatarios celestes –éstos sí soterradamente sexuados–, así como a quienes consideran obsceno que nuestros genitales nos exijan y ejecuten aquello para lo cual sirven y son su objeto de existir: ser instrumentos de placer que nos permitan acercarnos a los demás, friccionarlos, acariciarlos, producirles y producirnos al tiempo que roces, goces y placeres orgásmicos: la máxima expresión de nuestro sentido gregario. Pero la deidad, por allí oculta entre muchos pensares, acecha invisible e inexistente, pero materializada por quienes se proclaman sus embajadores, exigiendo represión, compostura y negación del impulso.

Fotografía: Aleksei Trifonov
Y, entonces, nuestros menesterosos cuerpos –cazadores innatos de placeres, deseosos de darse a la función sexual, hambrientas jaurías que ocultan su voracidad, fingiendo apatías, a pesar de tantos delatadores signos y miradas– ocultan vergonzantes los genitales en fuego, dejando a la feria de nuestras soledades estos deseos, a menudo, insatisfechos. Desfogues existen, como los de las válvulas de las ollas a presión cuyos escapes evitan estallidos, pero que dados los códigos actuales nunca la presión bajará completamente, ni como influjo de la edad, ni de las relaciones monogámicas establecidas como ordenamiento social, ni de los placeres de práctica solitaria; todos experimentamos los mismos ardores, pero nadie, en apariencia, parece comprendernos; por fortuna lo freudiano nos explicó y alivió de culpa.

Fotografía: Aleksei Trifonov
Y en la caverna de nuestras soledades, nuestro instinto se retuerce, planea, proyecta explosiones y espasmos, sin que luego se sacie con su realización que puesta en balanza con nuestra fecunda imaginación erótica resulta asaz magra. Y andamos, entonces, por ahí errabundos, ocultando nuestros deseos, tapando soles luminosos con la pequeñez de nuestras manos y la insuficiencia de nuestras vestimentas. Qué no se entere el ser de al lado que su carne nos apetece, qué no se entere que su presencia y su rocío feromonal nos despiertan pulsiones que nos impelen a satisfacer ahora mismo, qué no se entere que nuestros frenesíes son tan grandes como los suyos, qué no se entere que a veces nos excitamos con métodos inconfesables, que utilizamos fotos, videos y escritos para que por nuestros ojos entre aquello de lo que escasean nuestros actos. Qué no se enteren que somos comunes con nuestras pulsiones, pero que éstas no son políticamente correctas, que lo correcto es ocultar lujurias, es negar concupiscencias que mal vistas son en este infierno de simulación, en donde es mejor visto agredir al semejante que producirle satisfacciones lúbricas. ¿Acaso no vemos a diario como en el cine o en la embrutecedora televisión se mata con gran facilidad y desparpajo y la sangre rueda a ríos impunemente, pero que cuando se presenta una escena de alcoba o un desnudo, las cámaras se desconciertan buscando ángulos que no muestren tan bellas y placenteras fricciones y estéticas voluptuosas?

Fotografía: Aleksei Trifonov
La literatura nos ha abierto horizontes de erotismo e imaginación; ha hecho una tarea liberadora que aún está lejos de ganar batalla. En la literatura colombiana, sin duda, las costumbres se han largamente liberalizado, si se compara con la pacatería de Isaacs que a fines del XIX nos presentó con María un modelo de anti-erotismo, con unos protagonistas asexuados e insípidos que destilan melosería verbal y cursilería a chorros. Muy distinto de lo que ocurría casi por la misma época en Europa con Madame Bovary o Ana Karenina, o incluso en obras de influencia europea como “De sobremesa” de José A Silva, en donde el erotismo es evidente y sin tapujos puritanos. Qué decir de Boccaccio que ya en el XIII, o aún de la Biblia en donde las pacaterías eclesiásticas no lograron enmudecer El cantar de los cantares; tal vez los correctores, que se arrogaron inspiraciones divinas, no lo entendieron o por descuido lo pasaron por alto.

Fotografía: Aleksei Trifonov
¿Hemos de convencernos cada vez más que en la actualidad, en ausencia de censores de ley y oficio, la libertad erótica es más fácilmente concebible en el escrito (y el video) que lo que es en la realidad, y que la represión ya no es sólo legado de los Estados y de las instituciones religiosas sino que son personales y autocastrantes como trágica herencia histórica y cultural?
Fotografía: Aleksei Trifonov

sábado, 16 de septiembre de 2017

¿Qué son los espornosexuales?

Marita Alonso
https://elpais.com/elpais/2017/09/12/tentaciones/1505237564_350872.html

Fotografía: Frank Verbreyt
Cuando el periodista Mark Simpson asistió en 1994 a una exposición It´s a Men´s World, se dio cuenta de que la vanidad masculina había salido por fin del armario. Para celebrarlo, o mejor dicho, para poder hacer alusión a este nuevo hombre, acuñó el término metrosexual. Pero este neologismo se le quedó corto cuando firmas como Armani mostraron al mundo a sus modelos en actitudes marcadamente sexualizadas; hombres procedentes del mundo del deporte que se atrevían a posar convertidos en el reflejo del imaginario de Tom Finland. No era difícil imaginar a los compañeros de vestuario de Cristiano Ronaldo soltarle pullas por sus sexuales poses en calzoncillos ante la mirada y lente de Mr. Armani, algo que antaño ya hiciera David Beckham como baluarte de la metrosexualidad. La diferencia es que Ronaldo se erigía entonces como el icono de la espornoscopia, término creado, de nuevo, por Mark Simpson. Al igual que fue Beckham el que logró que ese miedo presente en los noventa en la mente masculina por ser tildados de homosexuales -¡cómo si ser gay fuera un insulto!- desapareciera, Cristiano hizo que los hombres comenzaran a preocuparse por cuidar su imagen y por comprar ropa y productos cosméticos de forma casi tan asidua como las mujeres.

Fotografía: Frank Verbreyt
La espornoscopia es la segunda generación de metrosexuales y la conforman hombres más preocupados por sus cuerpos que por la ropa. Sus cinceladas siluetas aparecen bañadas de tatuajes y sus casi arquitectónicos peinados son fruto de horas frente al espejo. Sus cuerpos son ahora los accesorios, no los complementos per-se. La espornoscopia llevó el deporte a la cama y lo volvió marcadamente sexual. Cuando en Inglaterra los realities Jersey Shore y Georgie Shore llevaron a estos nuevos hombres a la pequeña pantalla, tuvimos que esperar a que Gandía Shore los introdujeran en la parrilla televisiva patria para ver este desfile de Kens cargados de testosterona. Mujeres, Hombres y Viceversa se ha convertido hoy en el escaparate de los espornosexuales, que no dudan en ceñir sus cuerpos en prendas XS pensadas para presumir de las horas de gimnasio necesarias para lograrlos. “Afortunadamente, la visión de los gays ha cambiado mucho, y ahora muchos heterosexuales los ven como un referente a seguir. Se han convertido en la imagen del buen gusto. Creo que los heterosexuales utilizan ahora esta estética como una nueva carta con la que ligar más. Como a las mujeres les encantan los gays, han pensado que parecerse a ellos es buena idea. Es curioso que mientras que ahora los heteros siguen este camino, los gays masculinizan cada vez más su estética”, explica el estilista Xevi Fernández.
Fotografía: Frank Verbreyt
“Supongo que en las cabezas (coronadas por cincelados tupés, marcadas rayas laterales y demás estudiadísimos peinados) de los tronistas todo va encaminado, en lo que a imagen externa se refiere, a mostrar una hipermasculinidad cercana a la de los superhéroes de los cómics. De ahí los pantalones ceñidos como mallas de ballet, las camisetas y jerséis empotrados en los bíceps y los escotes superlativos que dejan poco a la imaginación. Todo muy lógico, si piensas en las horas que invierten en sus gimnasios. La paradoja reside en que para conseguir su objetivo, buscan sus referencias en estéticas que ellos mismos, no hace demasiado tiempo, seguramente consideraban marcadamente “gays”. Tampoco esto es nada nuevo, y ya sucedió con los pendientes, los cosméticos y muchos otros elementos, ahora plenamente asentados en el guardarropa masculino”, asegura el estilista Oscar Guimarey. “Tratando de ponerme en la piel de los estilistas que trabajan en este programa, supongo que hacen como hacemos todos a la hora de vestir a alguien: procurar pulir, si es necesario exagerar y si no existe, inventar una personalidad que resulte atractiva y “televisiva”; para ello coges de aquí y de allá, un poco de lo que te da el personaje, un mucho de lo que ves en la calle y otro poco de lo que tú mismo crees que puedes aportarle, siempre encaminado a conseguir darle al público lo que quiere ver. Y ahí es donde se mezcla lo hetero con lo gay, lo moderno con lo pijo, lo vulgar con lo elegante y eso es lo que hace que el resultado pueda ser interesante”, concluye.

Fotografía: Frank Verbreyt
La finalidad de Mujeres, Hombres y Viceversa es encontrar pareja, pero por supuesto, también tener un revolcón -o varios- en el camino. Y es ahí donde un porno relajado se introduce en la televisión, con miradas lascivas y toqueteos moderados guiados por bíceps fornidos y bronceados UVA. Mientras que Xavi Fernández señala que los gays masculinizan sus looks frente a la “homosexualización” de la estética de los tronistas masculinos, Guimarey señala una nueva inversión de los papeles en este reality. “Lo que me resulta más llamativo de todo este “fenómeno” es el hecho de que parece que se hayan invertido los papeles: estos chicos, cada vez más preocupados por su imagen, depilados, repeinados, pendientes de cada detalle de su look, no parecen buscar en sus compañeras femeninas lo mismo. No es que ellas sean feas, ni que no se cuiden, pero sí parecen tener una actitud más relajada, ¿no? Parece como si ellos, para acentuar su “perfección” buscaran compañeras “relativamente normales”.

Fotografía: Frank Verbreyt
Esta situación se refleja precisamente en el reality inglés Love Island, la versión anglosajona de nuestro MHYV llevada al paraíso. Una de sus concursantes, Chloe Crowhurst, se quejaba de la actitud de sus compañeros masculinos. “Los chicos son mucho más vanidosos que nosotras. Se meten en los probadores y se hacen con los espejos para armarse de secadores y planchas para alisar el pelo. Se depilan el cuerpo entero, ¡incluso los brazos y los dedos! Ni siquiera yo hago eso”. De hecho, uno de los concursantes preferidos por los propios concursantes masculinos es un peluquero que les peina y les hace la manicura, y que despierta la envidia e ira de los que no disfrutan de sus servicios. Recordemos que estamos hablando de hombres heterosexuales. Lo divertido es que cuando las mujeres se encuentran la estampa dibujada por sus pretendientes pintándose las uñas, gritan “¡Vinimos a encontrar hombres! ¿Qué demonios ha pasado?”. Lo que ha pasado, queridas, es la espornoscopia.

Fotografía: Frank Verbreyt
Una de las cosas que más llaman la atención de la pulcra estética de los tronistas masculinos y de los concursantes del reality inglés es el uso de jeans tan ceñidos que parecen convertirse en una suerte de segunda piel. Este fenómeno se repite ahora más que nunca en el look de los asiduos al gimnasio. El hashtag #Legday se repite incesantemente en Instagram, con 10.326.762 publicaciones en las que muchos hombres presumen de cuádriceps enfundados en mallas dignas de Billy Elliot y en jeans que antaño solo veríamos factibles en las piernas de Kate Moss. Pero la nueva Kate Moss es hoy un hombre musculoso que quiere que las sentadillas y las zancadas luzcan un orgullo sus resultados. Las ventas de los jeans pitillo masculinos se han disparado en firmas como Asos, Topshop y Selfridges. Una marca emerge con fuerza propia en el universo de los pantalones ceñidos, que encuentra en el boxeador Conor McGregor a su mayor exponente. Hablamos de Hera, una firma cuyos pitillos lograrán 10 millones de libras a finales de año. Su fundador, Ash White, quiso crear unos pantalones ultraskinny tras tener que acudir al departamento femenino para dar con jeans que encajaran con sus gustos.

Fotografía: Frank Verbreyt
Los asiduos de la firma adoran especialmente los modelos ripped, cuyos bajos doblan en muchas ocasiones. Una estética digna de Primavera Sound que ahora cambia los minis de cerveza por shakers de batidos proteicos. Curiosamente, uno de los modelos de la marca es Stephen James, un tatuado top que lleva tiempo convertido en el preferido de las firmas hipster y que ahora se suma a la oleada del jean-marca-cuádriceps con sello gym. Por llamarle de alguna forma, podríamos decir que se suma a la oleada de los gym-jeans.

Fotografía: Frank Verbreyt
El público indie ya tuvo que lidiar con los comentarios de hombres que los señalaban entre risas por la calle por llevar pantalones ceñidos. Lo curioso es que ahora son los que antaño se reían de los pantalones skinny los que buscan cada vez más firmas que abracen los músculos del tren inferior, aunque para ello recurran a marcas como Hera, cuyos tejidos están pensando para adaptarse a músculos hulkianos. Mientras tanto, los papeles vuelven a invertirse, y los hipsters abrazan la moda del chandalismo y la tendencia athleisure. “Siempre he pensado que los gays y los modernos son los que se hacen primero con las tendencias. El resto se ríe de ellos, pero termina por llevar las mismas prendas cinco años después. Venimos de la moda de vestir hiperceñidos y ahora abrazamos la estética oversize, procedente de Rusia, y los asiduos al gimnasio parecen no enterarse y adoptan ese furor por la segunda piel. Pero créeme: la moda es cíclica y en unos años volverán a invertirse los papeles y se pondrán de nuevo el chándal. Este proceso responde a esta idea de que los gays y los hipsters son los primeros en atreverse con lo nuevo, con las últimas tendencias”, asegura la estilista Cris Quer.

Fotografía: Frank Verbreyt
Músculos, tupés, bronceados y prendas ceñidas son ahora las armas de los musculitos y de los espornosexuales, y los gimnasios y los realities destinados a encontrar pareja en clave Mediaset son sus nuevas pasarelas. Dentro de unos años, veremos si los músculos reclaman comodidad y espacio o si continúan exigiendo un escaparate en el que presumir de cuadríceps cual Batman cargado de aminoácidos. Porque los pitillo que lucen estos superhéroes urbanos están más cercanos a esta estética en la que se exaltan los rituales de gimnasio que a los que Hedi Slimane impusiera en su andadura por Dior Homme. Tal vez haya llegado el momento de hacernos camisetas que aboguen por la liberación de los músculos, o tal vez baste con esperar unos años y dejar que el curso de la moda siga su camino.
Fotografía: Frank Verbreyt

lunes, 11 de septiembre de 2017

Deneuve en Belle de jour, 50 años entre el erotismo y la moda

El Telégrafo

Fotografía: Peter Coulson
El modisto francés Yves Saint Laurent y su leal zapatero, Roger Vivier, fueron los responsables de un estilo moderno y duradero que crearon a la medida de la entonces gran estrella del cine francés, Catherine Deneuve, en su rol de mujer infiel en Belle de jour. La película de Luis Buñuel, un filme surrealista, erótico y elegante al mismo tiempo, mostró la vida de una mujer burguesa que soñó con trabajar en un burdel y acabó llevándolo a la realidad. 

Belle de jour fue, además, el comienzo formal de las colaboraciones estilísticas entre Saint Laurent y Deneuve hasta la desaparición del modisto.

La colaboración de estos tres íconos franceses hizo su aparición en la pantalla grande en el Festival de Cine de Venecia conocido como la Mostra, hace 50 años y causó alboroto en una sociedad ‘progresista’.

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Con la intención de convertir el filme en un clásico mundial, Buñuel y Saint Laurent convencieron a Deneuve para que llevara vestidos de un largo a la rodilla, algo impensable en una época en la que la minifalda hacía estragos. Pero, acertadamente, escogieron un corte de vestidos y un largo de ropa que aún sigue vigente, consiguiendo el propósito de que Séverine —Deneuve en la película— se convirtiera en un ícono de elegancia que perdure hasta hoy. 

La clásica modernidad de Saint Laurent quedó latente para siempre. Para ello fue clave el tono que Buñuel quería darle a una película de temática revolucionaria: deseaba tratar el erotismo femenino de un modo sutil y poco explícito, para lo que necesitaba que el personaje de Séverine estuviera bien vestido y sin desnudos demasiado evidentes. El glamur que Yves Saint Laurent ideó para Deneuve la revestía con estricto primor, ya fuese en prendas interiores, vestidos camiseros o abrigos cortos. En las escenas de dormitorio hizo de la faja y el soutien-gorge un par de prendas modernas de gran carga sensual. 

Fue la mejor maniquí para los rígidos vestidos negros con cuello y puños blancos, que tanto han influenciado la moda posterior: desde Miu Miu a Valentino o Vuitton han retomado el look Señorita Rottenmeier. 

Fotografía: Peter Coulson
La colección de vestidos rectos a la rodilla, con mangas a la sisa inspiró y sigue inspirando a las grandes casas de la moda, desde Courrèges a Chanel, pasando por Valentino o Calvin Klein. 

Los vestidos camiseros con lazada al cuello han sido recuperados por Diane von Furstenberg o Tommy Hilfiger, que los han sabido hacer suyos. 

Los abrigos entallados, cosidos casi sobre el cuerpo de la Deneuve, han dado días de gloria a decenas de firmas, como Gucci o Burberry, que han retomado la idea sin rubor. 

Los zapatos de hebilla cuadrada, el modelo pilgrim inspirado en los zapatos de los peregrinos de hace siglos, fue un éxito de Roger Vivier que permanece en la retina de todos.

Fotografía: Peter Coulson
En los labios 

La estética personal de Catherine Deneuve en el filme también fue motivo de inspiración. De hecho, ahora existe una línea de labial que lleva por nombre Belle de jour. 

Los labios anaranjados de Séverine Serizy, su cabello voluminoso y sus uñas en rosa pálido, casi infantil, hicieron que el maquillaje de la diva en 1967 siga de actualidad como el look que usa la cantante Taylor Swift. 

Desde Belle de jour, el estilo chic aburguesado ha quedado para siempre representado con los atuendos de apreski (botas con pieles) de la Deneuve; asimismo, sus inocentes faldas de tenis blancas, las camisas de corte safari, los guantes de cuero marrón, las prendas monocromáticas, los cinturones de cadenas de oro, las gabardinas ajustadas, las gafas de concha, las botonaduras militares y los abrigos de Saint Laurent se han quedado en la industria de la moda. 

Fotografía: Peter Coulson
Polémica erótica 

Una joven pareja da un romántico paseo por el parque subida en un auto. Él intenta seducirla, pero ella lo rechaza. Entonces él, enfurecido, detiene el auto y ordena a los criados que arrastren a su esposa hasta el apartado de un parque para que allí la aten y la azoten en la espalda. 

Extrañamente, ella parece disfrutar la experiencia. Cuando los lacayos van a pasar a otro tipo de acción, descubrimos que todo era una fantasía de la mujer mientras esperaba a su marido en la cama. 

“¿En qué piensas, Séverine?”, le pregunta él mientras se abrocha la pijama. Ella responde con expresión inocente: “En ti, Pierre… en nosotros”. 

Es comprensible que el público del festival de Venecia de 1967 se sintiera turbado con la primera escena de Belle de jour y con toda esta película que marcó aquella edición de la Mostra. Este año no hubo películas españolas en el festival, cuando se celebra medio siglo de uno de los filmes más polémicos que han pasado por esa vitrina cinematográfica y que supuso la única vez que un director español se llevó el León de Oro, premio del certamen. Y eso que a punto estuvo de no ganarlo, debido a los líos internos de un jurado plagado de nombres ilustres y la presión de la sociedad que quería expulsar a los actores del festival. Belle de jour es ahora un ícono, pero también es mucho más que eso. 

Fotografía: Peter Coulson
Catherine Deneuve, Yves Saint Laurent, prostitución, masoquismo, oscuras fantasías, una caja misteriosa y un fiestón del jet set son los puntos fuertes de esta película, pero ante todo es uno de los íconos europeos más destacados. 

Tal vez porque la película está cargada de ‘buñuelismos’, como se denomina a ciertos detalles que solo el director conoce y que deja a la imaginación del espectador sin dar respuesta alguna en concreto. 

Como aquella escena en la que uno de los clientes del burdel, un hombre asiático con sobrepeso, abría una cajita ante los ojos de las prostitutas, que reaccionaban con espanto. 

La burguesa Séverine era la única que parecía encantada. El espectador no ve el contenido de la caja, pero escucha un zumbido procedente de su interior. 
Fotografía: Peter Coulson
Se manejaron todo tipo de hipótesis, como que allí dentro había un insecto utilizado para oscuras prácticas sexuales, o que se trataba de algún tipo de complicada metáfora sobre el deseo. En una entrevista, el director dijo que dentro de la caja “había lo que el público quisiera”, respuesta similar a la que dio cuando se le preguntó por las escenas de sexo que no se sabía si eran reales o pura fantasía de la protagonista. “Que la gente decida si es posible o no”. 

Datos 

-La película fue rechazada en el festival de Cannes “por insuficiencia artística” en una edición que ganó Antonioni con Blow-Up. En cambio, el festival de Venecia la incluyó en su selección oficial junto a las últimas películas de directores como Godard, Visconti o Pasolini, entre otros. 

- La prensa española y un sector de la italiana criticaron el contenido de la película y la calificaron como una provocación del director que siempre criticaba a la sociedad pudiente. (I)
Fotografía: Peter Coulson

domingo, 3 de septiembre de 2017

Llega el 'contouring' vaginal

Diana Aller/EL PAÍS
https://elpais.com/elpais/2015/07/26/tentaciones/1437944611_866846.html

Fotografía: Ligthyear
Vivimos tiempos aciagos, convulsos, difíciles, llenos de incertidumbre y sinrazón… estética. A los cánones estrictos que se le imponen a la mujer de juventud, delgadez y curvas, se le añade un mandato íntimo e igualmente difícil: la zona vulvar, a la que de forma respetuosa llamo, llamamos, “coño”. Perdamos el miedo a llamar coño a la abertura vaginal y también el miedo a nuestros propios coños.

Recientemente hemos leído una noticia que nos ha helado el mismísimo, la nueva técnica de moda en estética genital: el contouring vaginal (también bautizado como vontouring). Sí, esa tendencia en maquillaje impuesta al mundo por Kim Kardashian basada en limar con efectos ópticos las imperfecciones de tu rostro ha hecho el viaje en tiempo récord hacia nuestra zona más íntima. Y promete causar furor uterino entre famosas hollywoodienses y mujeres ociosas y acomplejadas. Por si no teníamos suficiente, ahora podemos remodelar el chochín a saber cómo.

Fotografía: Ligthyear
De un tiempo a esta parte veníamos escuchando referencias de un “coño-hamburguesa” (que a día de hoy no tengo claro cómo es); de un “coñito-nipón” (juro que lo he oído), o de “labios menores perfectos”. La pornografía nos ha ofrecido alguna pista de las modas coñiles: Se valora la simetría y la tersura de la zona sobre todo; y fueron precisamente las actrices porno las primeras en someterse a cirugía estética vulvar.

En España ha sido la ínclita Leticia Sabater la primera en salir del armario y contar su cirugía vaginal (en su caso, ensanchó la cavidad y se insertó un himen). Se ha hecho mucha mofa del tema, prácticamente en todo momento desde el desconocimiento más absoluto. Lo cierto es que el problema de la ¿presentadora? ¿rapera? ¿celebrity? es solo uno de los muchos que se pueden padecer –y corregir- del suelo pélvico.

Fotografía: Ligthyear
Lo importante sería señalar que una zona muy delicada y sujeta a problemas morfológicos como cualquier otra. Hay mujeres cuya dimensión hipertrófica de labios menores resulta molesta hasta para hacer deporte; existen contracturas vaginales muy dolorosas. Yo misma las he padecido y he tenido que someterme a fisioterapia de apoyo. En algunos casos, la cirugía es necesaria.

Otro caso bien diferente es el maltrato del suelo pélvico en los paritorios españoles. Resignadas, muchas madres creen que hacerse pis encima a cierta edad, o tener la zona como un campo de batalla de Mad Max, es el peaje normal que hay que pagar por tener hijos. Y en absoluto es así. La episiotomía (corte artificial en diagonal a la vagina para extraer al recién nacido) cuando se practica de forma rutinaria puede traer unas consecuencias desastrosas para el cuerpo de la mujer y, peor todavía, para su psique. Todavía es un problema silenciado (y masivo) la cicatrización y reconstrucción de la zona vaginal. Pero ahí ni siquiera entra la estética como primera preocupación. De hecho, los coños están hechos para parir, y no tienen por qué perder tono ni elasticidad por ello.

El mercado, ávido de víctimas inseguras, ha encontrado aquí un nicho perfecto (qué raro suena hablar de nichos y coños). Si se genera inseguridad a las mujeres con el aspecto de sus vaginas, se abren nuevas vías de mercado. Y, efectivamente, así ha ocurrido. La comparación con las estrellas del porno, y la aparición de técnicas que “mejoran” nuestras partes pudendas, es todo uno.

A muchas nos ha pillado de sorpresa. ¿Qué ya no solo van a juzgar mi estatura, mi peso, mi culo, mis tetas, y mi intelecto (y, desgraciadamente, por ese orden)? ¿Que ahora a la preocupación de axilas bonitas, fosas nasales simétricas y ombligo equidistante tengo que añadir la preocupación de mi coño? Pues miren, como que no.

Pero este sistema se ceba creando complejos, y a la vista de las técnicas que existen, sería muy fácil tenerlos. Paso a explicar las posibilidades de la forma más llana posible:

-Cirugía estética de labios menores (labioplastia): Se recortan y se dejan simétricos y con la forma deseada.

-También se pueden rellenan los labios mayores para dar apariencia más juvenil (Como todo el cuerpo, al hacerse mayor y al adelgazar rápido, la piel cae).

-Clitoroplastia: cambio de morfología del clítoris y el capuchón de piel que lo recubre.

-Pubis: se hacen liftings y, últimamente, se oferta también el “adelgazamiento” de la zona.

Fotografía: Ligthyear
-Coño-Barbie: desconozco el nombre técnico, pero es la eliminación total de labios menores; una operación muy demandada en EEUU.

-Blanqueamiento de vulva: Aclara la pigmentación de la zona.

-El novísimo contouring vaginal, la remodelación del coño antes mencionada: es un tratamiento que con una especie de vibrador, estimula la producción de colágeno en la abertura, dejando los labios y las paredes vaginales más prietas y firmes. Se publicita como una mejora estética y también como un baluarte de mayor placer sexual. Al parecer, al endurecer la zona, se gana en sensibilidad. Según el Daily Mail, el precio por sesión ronda los 300 dólares.

Fotografía: Ligthyear
Este último procedimiento, tiene todas las trazas para triunfar entre un público consumista y, creo yo,que desdichado. Para empezar, promete un aspecto jugosamente juvenil, y ya se sabe que nada como hacer sentir vieja a una mujer para que ésta reaccione. Además, la zona genital quedará más atractiva. Evidentemente, nadie va enseñando el coño por la vida más que en la intimidad, así que ahí radica otro interés: gustar a la pareja. Y por último promete mejorar la vida sexual. Es decir, “va usted a dejar de ser una desgraciada y una aburrida de una vez”. Ya tenemos la solución a un montón de problemas que no sabíamos que tuviéramos.

¿Qué? ¿Nos remodelamos el coño entonces?
Fotografía: Ligthyear